Qué decidió el juez
El 1 de octubre de 2026, el juez William Sullivan denegó la moción de la defensa de Lindsay Clancy para que se dictara un veredicto de no culpabilidad por insuficiencia de pruebas. La solicitud, presentada por el abogado Kevin Reddington después de que el primer juicio terminara sin veredicto, sostenía que la Fiscalía no había probado que Clancy fuera responsable de las muertes de sus hijos.
Al evaluar la petición, Sullivan debía considerar la prueba desde la perspectiva más favorable a la Fiscalía. Con ese criterio, concluyó que los elementos físicos y circunstanciales presentados podían permitir que un juzgador racional determinara los elementos de los cargos más allá de toda duda razonable. La decisión resolvió la suficiencia legal de la evidencia para que el caso pudiera ser valorado por un jurado; no declaró culpable a Clancy.
Los cargos y la evidencia
Clancy está acusada de tres cargos de asesinato relacionados con la muerte por estrangulamiento de sus hijos Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses. Las muertes ocurrieron el 24 de enero de 2023 en la vivienda familiar de Duxbury, Massachusetts.
En la audiencia que precedió al fallo, Reddington cuestionó que la Fiscalía hubiera demostrado quién causó las muertes y que Clancy pudiera ser considerada penalmente responsable. En su razonamiento sobre la evidencia de identidad, Sullivan tuvo en cuenta indicios relativos a la ubicación del entonces esposo de Clancy mientras ella permanecía en casa con los niños. La resolución dejó a un jurado, y no al juez al decidir esta moción, la valoración final de las pruebas.
La cuestión de la responsabilidad penal
El primer juicio terminó el 4 de septiembre de 2026 cuando el jurado no alcanzó un veredicto unánime. Durante ese proceso, la defensa sostuvo que Clancy no era penalmente responsable debido a una enfermedad mental, que identificó como psicosis posparto; según las crónicas del juicio, no cuestionó entonces que ella hubiera llevado a cabo las acciones que causaron las muertes.
Los peritos de la defensa y de la Fiscalía presentaron opiniones distintas sobre la capacidad de Clancy para comprender la ilicitud de sus actos y ajustar su conducta a la ley. Sullivan indicó que la existencia de una enfermedad mental, por sí sola, no excluye la responsabilidad penal, y que correspondía al jurado ponderar los testimonios expertos. La denegación de la moción no zanjó esa disputa ni el resultado del caso.
Próximos pasos
El proceso sigue abierto. La Fiscalía todavía evalúa si solicitará un nuevo juicio, mientras la defensa mantiene pendiente otra moción para desestimar el caso, con el argumento de que volver a juzgar a Clancy vulneraría la prohibición de ser juzgada dos veces por el mismo delito. La defensa también pidió que se examinara la actuación del jurado que mantuvo su desacuerdo durante las deliberaciones.
La siguiente audiencia quedó programada para el 2 de noviembre de 2026. La resolución sobre la suficiencia de la evidencia no decide esas solicitudes ni determina si se celebrará un nuevo juicio.