La libertad bajo fianza y sus condiciones
El 28 de septiembre de 2026, el juez Derek Pullan ordenó la puesta en libertad bajo fianza de Douglas Stewart Carter, de 71 años, mientras esperaba un nuevo juicio por el homicidio de Eva Olesen. Carter salió de la cárcel del condado de Utah esa noche, tras haber pasado décadas encarcelado.
La orden estableció el uso de un dispositivo GPS y la prohibición de contactar a la familia de Olesen. KSL informó además que Carter debía buscar empleo, respetar un toque de queda de las 11 p. m. y trabajar con un programa de reinserción.
Según KSL, Pullan dijo que no podía concluir que Carter representara un peligro para la familia de la víctima y que, al quedar descartada la pena de muerte, se había reducido su incentivo para huir. El juez señaló también que todavía había pruebas con las que un jurado razonable podía declararlo culpable. La libertad bajo fianza no resolvió la causa ni anuló la condena.
Qué se informó sobre las pruebas de ADN
Los fiscales dijeron que un análisis recibido el 22 de septiembre de 2026 excluyó a Carter como posible origen de sangre hallada en el pomo de una puerta y de material genético recuperado del mango de un cuchillo usado para apuñalar a Olesen, quien también recibió disparos. El resultado no identifica por sí solo a otra persona como responsable.
Pullan dijo que los resultados debilitaban el caso contra Carter, aunque consideró que un jurado todavía podía declararlo culpable. Theresa Olesen, nuera de la víctima, expresó la preocupación de la familia por la liberación y sostuvo que la falta de una coincidencia de ADN no demostraba que Carter no hubiera estado en la escena.
Las condenas y los testimonios
Carter fue condenado a muerte en 1985 por el homicidio. Las informaciones sobre el caso señalan que el jurado se basó en una confesión firmada y en el testimonio de dos personas que dijeron que Carter se había jactado del crimen. Carter sostuvo después que había confesado falsamente tras recibir amenazas policiales. Fue condenado nuevamente a muerte en un segundo juicio, en 1992.
En 2011, cuando localizaron en México a los dos testigos del juicio inicial, estos se retractaron. Dijeron que les habían pedido mentir en el tribunal, que la policía les había dado dinero y regalos y que agentes y fiscales los habían amenazado con deportarlos a ellos y a su hijo si no implicaban a Carter.
El nuevo juicio sigue pendiente
La Corte Suprema de Utah ordenó un nuevo juicio en 2025 y citó múltiples instancias de conducta indebida intencional por parte de policías y un fiscal. El análisis de ADN se realizó después de esa decisión. Antes de la audiencia de fianza, los fiscales retiraron el aviso de que pedirían la pena de muerte.
El nuevo juicio, previsto para durar dos meses, estaba programado para 2027. El fiscal del condado de Utah, Erwin Petilos, dijo en la audiencia que revisar la fianza era justo mientras la fiscalía examinaba las pruebas restantes.