Tres candidatas debatieron en Columbia
Darline Graham, republicana designada para completar el mandato de su hermano, el senador Lindsey Graham, y la demócrata Annie Andrews debatieron el 11 de octubre de 2026 en Columbia. La libertaria Kasie Whitener también participó. El encuentro, celebrado en los estudios de South Carolina ETV, era el primero y, en ese momento, el único debate general previsto entre las candidatas.
Mark Hackett, candidato del Partido de la Constitución, competía también por el escaño, pero no tomó parte en el debate. Lindsey Graham había muerto en julio y Darline Graham ocupaba el puesto durante el resto de su mandato; ella y Andrews buscaban ahora el período completo de seis años. La presencia de tres mujeres en el debate subrayó la posibilidad de que Carolina del Sur eligiera por primera vez a una mujer para el Senado federal.
Choque por experiencia y posiciones políticas
La preparación de Graham para ocupar el escaño durante un mandato completo fue uno de los principales puntos de fricción. Andrews recordó una respuesta de Graham en un debate de las primarias sobre los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en Taiwán y el mar de China Meridional. En aquella ocasión, Graham había dicho que la seguridad nacional «no era lo suyo».
Andrews recurrió a una comparación con un cirujano que no domina una operación y calificó a Graham de «unserious and unqualified» («poco seria y no apta para el cargo»). Graham respondió que había sido franca sobre lo que no sabía y acusó a Andrews de engañar a los votantes y cambiar de postura.
Graham también describió a Andrews como «una de las candidatas más radicales de la historia del estado» y la vinculó con posiciones progresistas. Andrews rechazó esas caracterizaciones y dijo que Graham seguía un guion político. Ambas expresiones fueron críticas de campaña formuladas durante el debate, no conclusiones independientes sobre las candidatas.
Irán y el costo de la energía
La guerra en Irán conectó el debate sobre política exterior con el costo de vida. Andrews afirmó que Graham había tenido tres oportunidades de votar para poner fin al conflicto y votó en contra. También atribuyó al conflicto el encarecimiento de la gasolina y el diésel y dijo que los costos afectaban a los agricultores y a otros consumidores.
Graham defendió que no se detuviera la presión sobre Irán y sostuvo que apoyaba una política de fuerza como vía para alcanzar la paz. Sobre los precios de la energía, reconoció que la gasolina estaba cara, dijo que apoyaría suspender el impuesto federal a ese combustible y planteó que flexibilizar las reglas para la perforación podría reducir los precios.
Centros de datos e inteligencia artificial
Los centros de datos y la inteligencia artificial generaron otro contraste. Andrews defendió una moratoria de dos años para nuevas instalaciones, junto con protecciones para evitar que suban las tarifas de electricidad y más control local. También llamó a Graham «Data Center Darline».
Graham se opuso a frenar el desarrollo de los centros de datos, argumentando que eso podría dejar a China por delante en la competencia por la inteligencia artificial. A la vez, defendió que las comunidades locales decidieran dónde se construyen y citó su apoyo a una propuesta para trasladar a las empresas tecnológicas los costos de energía asociados a esas instalaciones, en lugar de cargarlos a los consumidores.
Seguridad Social, Medicaid y gasto público
Las candidatas también discreparon sobre la Seguridad Social y el gasto público. Andrews propuso elevar el límite de ingresos sujeto a cotización para que las personas con mayores ingresos contribuyeran más y dijo que no apoyaría aumentar la edad de jubilación. Graham recordó que las prestaciones de Seguridad Social ayudaron a sostenerla a ella y a su hermano tras la muerte de sus padres.
En la discusión sobre el paquete presupuestario conocido como One Big Beautiful Bill, Graham afirmó que incluía reducciones de impuestos y fondos para hospitales rurales. Andrews explicó que se oponía por los recortes a Medicaid y acusó a Graham de respaldar reducciones en la cobertura de salud para beneficiar a donantes ricos. Graham defendió los requisitos laborales del programa para algunos beneficiarios adultos.